sábado, 22 de enero de 2011

Es como un sueño, mi sueño.

Me abrazó lento, tierno, dulce. Estaba allí, en sus brazos, los que tantas lágrimas me habían costado, los que tanta paz me estaban dando. Los que extrañé cuando no estaban. Era mío, solo mío. ¿Era egoista? Quizás, pero era egoistamente feliz. Entonces, cuando nuestros labios se fueron a encontrar. Desperté. Sonreí, porque eres como un sueño, quizás algún día , hecho realidad.


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